Visita
Guiada “Cabildo en Foco” por el historiador Pablo Cowen
Museo
del Cabildo y la Revolución de Mayo.
Ciudad
Autónoma de Buenos Aires, 15 de Agosto de 2019.
Las
Invasiones Inglesas
Algo que no se ha remarcado, lamentablemente, en la
historia nacional, es el papel que los niños tuvieron durante las Invasiones
Inglesas de 1806 y 1807. Cuando se dice que todos los porteños pelearon en la
Reconquista de la Ciudad no es exagerado; pelearon todos. Y cuando decimos
todos, nos referimos a todos los sectores sociales que tuvieron alguna participación
en el conflicto, entre ellos, los niños que combatieron y murieron.
Todos ubicamos al General Santiago de Liniers (1753-1810)
como el héroe de las Invasiones Inglesas y penúltimo virrey del Rio de la
Plata. Durante las mismas dirigió un batallón de niños que tenían entre ocho y
once años de edad. Los británicos, por su lado, también tenían niños en el
combate: la ley británica les permitía llevar un barco, el Near York, con las
esposas y los hijos de los oficiales del ejército británico. Había 60 mujeres y
90 niños, de los cuales, muchos, al finalizar las invasiones, se quedaron en
Buenos Aires, al igual que varios de los soldados británicos, que posteriormente se “aporteñaron”
impidiendo rastrear qué sucedió con ellos después.
Algunos de los niños que combatieron contra los ingleses
fueron Juan Manuel de Rosas y Martin Miguel de Güemes, futuros gobernadores de
las provincias de Buenos Aires y Salta.
Los niños que combatieron y murieron durante las invasiones,
la mayoría no murió por una bala del enemigo sino por lo que se conocía como
Mal de los Siete Días, Mal de la Quijada, Mal del Dolor de Cabeza o Mal Real. Es decir, murieron por Tétano, por
las heridas. Tal fue así que Beresford se quejo, repetidamente, contra Liniers,
porque sus soldados no recibieron la atención necesaria por las infecciones y heridas.
En relación al tétano, muchos de los niños morían al
nacer debido a los pocos cuidados en la higiene durante el parto. Estamos
hablando de una época donde los microorganismos patógenos no se conocían y lo que mataba eran las miasmas; aires
putrefactos. Es por eso que hubo una moda de poner sahumerios y velas con
olores pero, no estaba claro, por supuesto que había virus, microorganismos y
bacterias que podían matar
Respecto del General William Beresford no está mal que, antes
de decirle General, decirle comerciante. El consideraba que se podían hacer
grandes empresas aquí en Buenos Aires: tenía un gran conocimiento sobre la zona
debido a que combatió en la guerra de la independencia española, cuando Napoleón
invadió España, junto con uno de sus oficiales, a quien apreciaba enormemente,
el General José de San Martin, a quien convenció de que vaya a Londres y de
cuenta de sus ideas.



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