Argentina MicroHistoria
Este blog tiene la finalidad de mostrar aquellas pequeñas historias y curiosidades de la Historia Argentina que suelen escapar de los libros académicos.
miércoles, 15 de abril de 2020
Ellos también amaron: Juan Manuel de Rosas
En el Bicentenario de la Provincia de Buenos Aires, revelamos un detalle de la vida intima de uno de sus Gobernadores; Juan Manuel de Rosas.
sábado, 28 de septiembre de 2019
Las Invasiones Inglesas
Visita
Guiada “Cabildo en Foco” por el historiador Pablo Cowen
Museo
del Cabildo y la Revolución de Mayo.
Ciudad
Autónoma de Buenos Aires, 15 de Agosto de 2019.
Las
Invasiones Inglesas
Algo que no se ha remarcado, lamentablemente, en la
historia nacional, es el papel que los niños tuvieron durante las Invasiones
Inglesas de 1806 y 1807. Cuando se dice que todos los porteños pelearon en la
Reconquista de la Ciudad no es exagerado; pelearon todos. Y cuando decimos
todos, nos referimos a todos los sectores sociales que tuvieron alguna participación
en el conflicto, entre ellos, los niños que combatieron y murieron.
Todos ubicamos al General Santiago de Liniers (1753-1810)
como el héroe de las Invasiones Inglesas y penúltimo virrey del Rio de la
Plata. Durante las mismas dirigió un batallón de niños que tenían entre ocho y
once años de edad. Los británicos, por su lado, también tenían niños en el
combate: la ley británica les permitía llevar un barco, el Near York, con las
esposas y los hijos de los oficiales del ejército británico. Había 60 mujeres y
90 niños, de los cuales, muchos, al finalizar las invasiones, se quedaron en
Buenos Aires, al igual que varios de los soldados británicos, que posteriormente se “aporteñaron”
impidiendo rastrear qué sucedió con ellos después.
Algunos de los niños que combatieron contra los ingleses
fueron Juan Manuel de Rosas y Martin Miguel de Güemes, futuros gobernadores de
las provincias de Buenos Aires y Salta.
Los niños que combatieron y murieron durante las invasiones,
la mayoría no murió por una bala del enemigo sino por lo que se conocía como
Mal de los Siete Días, Mal de la Quijada, Mal del Dolor de Cabeza o Mal Real. Es decir, murieron por Tétano, por
las heridas. Tal fue así que Beresford se quejo, repetidamente, contra Liniers,
porque sus soldados no recibieron la atención necesaria por las infecciones y heridas.
En relación al tétano, muchos de los niños morían al
nacer debido a los pocos cuidados en la higiene durante el parto. Estamos
hablando de una época donde los microorganismos patógenos no se conocían y lo que mataba eran las miasmas; aires
putrefactos. Es por eso que hubo una moda de poner sahumerios y velas con
olores pero, no estaba claro, por supuesto que había virus, microorganismos y
bacterias que podían matar
Respecto del General William Beresford no está mal que, antes
de decirle General, decirle comerciante. El consideraba que se podían hacer
grandes empresas aquí en Buenos Aires: tenía un gran conocimiento sobre la zona
debido a que combatió en la guerra de la independencia española, cuando Napoleón
invadió España, junto con uno de sus oficiales, a quien apreciaba enormemente,
el General José de San Martin, a quien convenció de que vaya a Londres y de
cuenta de sus ideas.
sábado, 7 de septiembre de 2019
No son Argentinas
En este curioso vídeo nos enteramos el porqué de las tortas fritas y los días de lluvia.
domingo, 25 de agosto de 2019
El ritual del Mate
Los antiguos pueblos guaraníes tenían un ritual donde el mate era central. En este video te contamos en qué consistía dicho ritual y cómo aún hoy sigue latente.
Fuentes:
Fuentes:
- Abella, Gonzalo: "Mitos, leyendas y tradiciones de la Banda Oriental"
- Imágenes del Archivo Histórico de la Nación.
domingo, 18 de agosto de 2019
¡Qué no se escape la tortuga!
Hacia 1810 el problema del agua en la Ciudad de Buenos Aires, preocupaba a varios: La ciudad era muy pequeña en dimensiones pero no en población; había hacinamiento. No todas las casas tenían aljibes, generalmente las más acaudaladas. Los porteños se quejaban de dolencias y sufrían enfermedades relacionadas con el estómago y los intestinos.
Fue así que muchos justificaban las borracheras y las legiones de borrachines argumentando de que el agua era de muy mala calidad.
Con el agua del pozo, que almacenaba la misma proveniente de los techos cuando llovía, ocurría que pasaban días y semanas sin llover, hacia 1810 llovía la mitad de lo que llueve hoy, por ende el agua se estancaba. Es por eso que, para evitar que se formaran algas y parásitos, se colocaba una tortuga de agua.
lo anecdótico es que cuando venía un forastero o un viajero, le servían esa misma agua y los mismos decían que "el agua de Buenos Aires tenía un cierto toque amargo". Parece que nadie se percató de que las tortugas defecaban y orinaban en el agua.
Fuente: Cowen, Pablo. (Agosto de 2019) "Viejas infancias porteñas" Visita guiada de Cabildo en Foco. Llevada a cabo en el Museo del Cabildo y la Revolución de Mayo. Buenos Aires, Argentina.
Fue así que muchos justificaban las borracheras y las legiones de borrachines argumentando de que el agua era de muy mala calidad.
Con el agua del pozo, que almacenaba la misma proveniente de los techos cuando llovía, ocurría que pasaban días y semanas sin llover, hacia 1810 llovía la mitad de lo que llueve hoy, por ende el agua se estancaba. Es por eso que, para evitar que se formaran algas y parásitos, se colocaba una tortuga de agua.
lo anecdótico es que cuando venía un forastero o un viajero, le servían esa misma agua y los mismos decían que "el agua de Buenos Aires tenía un cierto toque amargo". Parece que nadie se percató de que las tortugas defecaban y orinaban en el agua.
Fuente: Cowen, Pablo. (Agosto de 2019) "Viejas infancias porteñas" Visita guiada de Cabildo en Foco. Llevada a cabo en el Museo del Cabildo y la Revolución de Mayo. Buenos Aires, Argentina.
Viejas infancias porteñas parte I: Casa de Niños Expósitos
Visita
guiada que se llevó a cabo el 15 de agosto de 2019 por el historiador Pablo
Cowen como parte del programa Cabildo en Foco del Museo Histórico Nacional del
Cabildo y la Revolución de Mayo, en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
La Casa de Niños Expósitos fue
fundada el 7 de agosto de 1779 por el virrey Vértiz, quien fue el segundo
virrey en el Río de la Plata, ante la necesidad de socorrer a la cantidad de
niños abandonados que había en la ciudad de Buenos Aires, capital del virreinato.
Muchos de esos niños eran producto de violaciones a mujeres nativas por parte
de los soldados que el rey Carlos III envió a la flamante capital del nuevo
virreinato para protegerla. Los niños eran abandonados en las calles donde
solían ser devorados por los perros o cerdos que abundaban en la zona.
Otros eran arrojados en zanjas, algunos
eran atropellados por los carruajes o se ahogaban en los charcos. Esta
información es recogida a través de los testimonios de la época, sean estos,
documentos judiciales, autobiografías y/o memorias, muchos de los cuales
contienen relatos aterradores y permiten conocer que a dicha Casa llegaban
niños de todos los sectores de la ciudad; tanto de los sectores populares como
de los sectores altos.
En la Casa de Niños Expósitos existía un torno que había sido traído de Andalucía, en el cual se colocaba al niño, se tocaba una campanilla y alguien, en el interior del edificio, lo recogía.
Los niños que generalmente eran
depositados en la casa eran recién nacidos. Los testimonios no muestran casos
de niños de más de 6 o 7 meses que hayan sido depositados. Cabe aclarar que,
entre los sectores populares, sobre todo, y sectores medios, la gente no
conocía su edad. Los cumpleaños comúnmente no se festejaban si no el día del
santo por el nombre que tenían. Pero, a pesar de esta aclaración, podemos
concluir que se trataba de niños recién nacidos o, más tardar, de 7 meses de
vida. A diferencia de lo que ocurría en la Casa de Huérfanas de Buenos Aires,
donde solo se permitían niñas pero había allí de todas las edades.
Los niños que ingresaban a la Casa de Expósitos
generalmente morían al año y medio de haber ingresado. Esto sucedía debido a
los cuidados que recibían, muchos de ellos bien intencionados, los cuales
reflejan la ignorancia de la época, sobre todo en lo pertinente a la
alimentación. Algo con lo que se alimentaba a los niños era el suero de la
carne, jugo de la carne, y con leche de vaca o cabra. Hay que tener en cuenta
que el organismo de los bebés no está adaptado para este tipo de alimentos. Es
por eso que aparece, como sucedió en Europa y América del Norte, la lactancia mercenaria.
La misma consistía en que una mujer iba a darle de lactar a los niños de la casa. Esto
fue una solución y un negocio. Un negocio porque muchas mujeres llegaban a la
Casa de Expósito con sus propios hijos diciendo que en realidad habían sido
abandonados, debido a que estas mujeres recibían algún dinero por hacer esto.
La Casa de Niños Expósitos estaba
ubicada donde estuvo, posteriormente, la antigua Casa Cuna.
Durante el reinado del Borbón
Carlos IV, rey de España, hubo una serie
de modificaciones muy importantes,
desde el punto de vista legal, en relación a los Expósitos. Una de ellas fue
que ya no había que llamar a los niños “Expósitos”; debido a que era muy
común que salieran con ese nombre; Miguel, Pablo, María de Expósito. Esto se
prohibió a partir de ese momento, aunque en la costumbre continuó durante
mucho tiempo.
Los niños allí recibían algún
tipo de instrucción como leer, escribir y nociones de religión. En una época
donde la Iglesia Católica tenía una fuerte influencia, suele ser difícil
discernir hasta cuando una obra es del gobierno civil y otra de la Iglesia.
Pero la Casa dependía del gobierno civil.
Algo que sucedía los domingos en
la Casa era que se colocaba a los niños en exposición para que alguien que
tuviera las intenciones de adoptarlo, acorde a sus deseos, pudiera hacerlo. Hay
un caso muy famoso que es el del artista Benito Quinquela Martin, quien él
mismo relata que fue depositado en la Casa y que un día una pareja de una guaraní
y un italiano decidieron adoptarlo y termino viviendo en el barrio de La Boca.
Ya en una edad avanzada, Martin confeso que un día se presento una pareja,
argumentando que eran sus padres biológicos, por lo cual, Martin no tuvo interés
en ellos y continuo con su vida artística.
Algo que podemos rescatar de la historia de Quinquela
Martin es el hecho de que muchas veces los padres biológicos se acercaban a la
Casa de Niños Expósitos a pedir por sus hijos argumentando de que les había
renacido el amor paternal y que se habían arrepentido por la decisión de
haberlos dejado allí. Existe la duda de que en realidad no haya sido un
autentico renacer del amor de los padres hacia sus hijos, si no el simple hecho
de que los menores se encontraban en edad de trabajar.
Respecto a la minoría de edad en
la época colonial, estamos hablando de que las personas, según la ley,
alcanzaban la mayoría de edad a los 25 años. Es por eso que, en muchos casos,
se presentaban dificultades entre el menor que demandaba a sus padres, ya
que para el matrimonio, por ejemplo, se necesitaba la autorización paternal,
debido a que sus intereses chocaba contra los de sus progenitores y los
primeros llevaban el asunto ante un juez y estos, generalmente, resolvían a
favor de los menores. Un caso muy conocido en la Historia Argentina es el de
Mariquita Sánchez cuando lleva el asunto de querer contraer matrimonio con su
primo Thompson ante el virrey, a pesar de la oposición paterna, que termina
fallando a favor de Mariquita.
sábado, 17 de agosto de 2019
Federico Brandsen: Un ángel sin alas
En este video te contamos por qué el militar francés que luchó en las guerras de la independencia hispanoamericana e incluso en la Guerra contra el Brasil, bajo la bandera argentina, terminó siendo un ángel sin alas
Fuentes: Zigiotto, Diego M. (2009), "Las mil y una curiosidades del Cementerio de la Recoleta", Buenos Aires. Argentina. Editorial Norma
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