martes, 13 de agosto de 2019

Cuando se usaba sangre para aprender.

Nos cuenta Mariquita que en la lejana Buenos Aires Colonial, existía un maestro de escuela llamado Marcos Salsedo que tenía una manera rara de enseñar; azotando. Y encima, además, cargaba con un refrán "La letra con sangre entra": Se le daba la lección al alumno; ¿No la sabia? seis azotes y a estudiarla, ¿no la sabia?, doce azotes; y el alumno la ha de saber.

En una ocasión, cuando se avecinaba la fiesta de la Virgen del Pilar en la Recoleta, con la que los muchachos deliraban, que el maestro Salsedo pregunto a cada uno de sus alumnos si querían ir a dicha fiesta; algunos respondieron que sí, otros que no, pero solo uno dijo; "lo que el señor maestro quisiera" e inmediatamente dio la orden de azotar seis veces a los que querian ir, doce veces a los que dijeron que no, por haber mentido y sólo fue exceptuado el que se había sujetado a la voluntad del maestro.




  • Fuente: Sánchez, Mariquita, (1953). "Recuerdos del Buenos Ayres Virreinal", Buenos Aires, Argentina. Editorial ENE.
  • "La letra con sangre entra" Francisco de Goya 1780-1785. Museo de Zaragoza, Zaragoza. España 

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